El 12 de febrero de 2021 se extrajeron varios objetos del mar. Entre ellos, dos anclas hechas de hierro unidas por una única cadena de aproximadamente 340 m de longitud. Se supone que los materiales corresponden a un naufragio de más de 100 años de antigüedad. Por tal motivo, este hallazgo es considerado patrimonio subacuático y está protegido por la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático y por la Ley de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico.
El lugar de la costa donde se produjo el hallazgo fue tratado como un yacimiento arqueológico. El 13 de julio del mismo año, se excavó una fosa en la que se depositaron los objetos extraídos, ya que los materiales con los que están hechos —hierro fundido, hierro forjado y madera— se deterioran rápidamente si son retirados del ambiente subacuático donde permanecieron durante largo tiempo. Posteriormente, los elementos fueron cubiertos con la misma arena extraída, a fin de mantener un ambiente estable, húmedo y con bajo contenido de oxígeno, condiciones que favorecen la preservación de los materiales.
Actualmente, se pueden visitar las réplicas de las anclas en el acceso a la segunda bajada.





