Deferrari se localiza a 20 km de la ciudad cabecera. Este paraje rural guarda entre sus vías silenciosas la historia de una época que marcó el pulso del desarrollo regional. Inaugurada en octubre de 1907, la estación fue un punto estratégico del ferrocarril, conectando localidades como Tres Arroyos, Tandil, Necochea y Coronel Dorrego.
Durante décadas, el paso de los trenes impulsó la vida económica y social de la zona, convirtiendo a Deferrari en un pequeño centro de movimiento, trabajo y encuentro. La nacionalización de los ferrocarriles en 1946 marcó el inicio de una nueva etapa, en la que la estación —ya integrada a la línea General Roca— comenzó lentamente a perder su protagonismo. Hoy, entre paredes desgastadas y andenes silenciosos, sobreviven las huellas de aquel esplendor. Apenas cinco familias habitan este paraje, donde cada rincón conserva el eco de los trenes y el espíritu de una comunidad que se resiste a desaparecer.
Visitar Deferrari es realizar un viaje al pasado, una experiencia que invita a detenerse, escuchar el silencio del campo y revivir la época dorada del ferrocarril argentino. Un rincón del sudeste bonaerense que combina historia, nostalgia y belleza en su forma más pura.
Entre campos extensos y el trazo silencioso de las vías del Ferrocarril General Roca, se encuentran los parajes Cristiano Muerto y Lumb, dos rincones que conservan intacta la esencia del pasado ferroviario de la región.





